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CUARTO CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DE EL GRECO, ICONO DEL MANIERISMO PDF Imprimir E-mail

Doménikos Theotokópoulos, conocido como El Greco (“El Griego”), nació en el año 1541 en Candía (Creta) y falleció en Toledo en 1614. Se convirtió en un pintor reconocido de finales de la época del Renacimiento gracias a ese estilo íntimo y original que reflejaba en sus obras.

En sus primeros 27 años de vida, residió en su tierra natal, donde adquirió los primeros aprendizajes de la pintura llegando a ser un referente del estilo posbizantino. Hacia 1567, se trasladó a Venecia para seguir formándose y creciendo en el ámbito artístico. En esta ciudad ejercieron gran influencia sobre él Tintoretto, Paolo Veronese, Jacopo Bassano y el genio Tiziano. Se cree que El Greco estudió en el taller de Tiziano, donde éste le reveló los secretos más recónditos sobre las técnicas del estilo veneciano. El pintor quedó maravillado por la brillantez y el colorido de este último estilo y dejó de lado completamente el arte propio de Creta. De este periodo destaca su obra Curación del nacido ciego.

Años más tarde decidió mudarse a Roma, ciudad de artistas de alto nivel como Miguel Ángel y Rafael, los cuales habían fallecido pero su obra todavía seguía vigente en la capital de Italia. El Greco pudo conocer a fondo la obra de Miguel Ángel y el manierismo, estilo artístico de difícil interpretación, caracterizado por una representación de la realidad algo deformada, figuras artificiales y colores fríos.

En 1577 se estableció en Toledo, ciudad muy religiosa en aquella época, donde recibió importantes encargos de la iglesia y la catedral de Santo Domingo el Antiguo de Toledo. Una de sus obras más destacadas es El Expolio, realizado para la sacristía.

El Greco adquirió un gran prestigio en esta ciudad, no tenía planeado quedarse definitivamente, pero su capacidad artística gustaba y era un pintor muy reconocido. Su vida transcurrió de una forma muy apaciguada sin nada notorio que señalar, excepto algunos pleitos que sufrió con algunos de sus clientes debido al alto precio de sus obras. En el último periodo de su vida, estaba más centrado en trabajos de índole religiosa como retablos para diversas capillas e iglesias.

Finalmente, el gran artista cretense falleció el 7 de abril de 1614, a los 73 años de edad, siendo un hombre admirado. Fue un artista con un estilo muy personal y místico que evitó toda clase de imitaciones, conduciendo su vida de manera autónoma y libre.

Leticia Pinilla Lóbez

Alumna en prácticas

en el Ateneo de Zaragoza;

Universidad San Jorge