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Necrológica de don Ernesto Tamé, socio del Ateneo de Zaragoza PDF Imprimir E-mail

Murió, en Utebo, don Ernesto Tamé.

La antevíspera de San Valero murió, en Utebo, nuestro buen amigo del Ateneo Ernesto Tamé Bel, excelente voz de tenor con muy buenos estudios y preparación, pero en el que pudo más su amor a la tradición agrícola familiar, siendo muy activo agricultor en la industriosa localidad de Utebo, donde había nacido hacía 87 años. La cultura adquirida por su talento y estudios musicales le dieron excelente disposición mental para su éxito profesional como agricultor y también para su envidiada felicidad familiar. Casó con Amparo Aranda, quien fuera secretaria de la Hermandad de Donantes de Sangre del Hospital Miguel Servet, teniendo dos hijos, que llevaban los nombres de sus padres. Y dos nietos, Alejandro y Darío, de 15 y de 11 años.

Tuvimos la oportunidad de conocer al pequeño, Darío, firme retrato de la sensibilidad y de la bondad de su abuelo que, con desconsuelo, permanecía llorando “por no haber podido despedirse de él”. Su familia era fiel reflejo de las virtudes que adornaban a don Ernesto: manifiesta generosidad, exquisita sensibilidad, afabilidad, simpatía y sintonía con sus centenares, millares de amigos. Hombre muy culto, admirador de todos, sin reticencias, andaba últimamente intentando un homenaje a su coterráneo Melantuche. “Agricultor a la antigua, caballero a la antigua”, lo bautizó Juan Domínguez Lasierra en su hermosa necrológica en Heraldo de Aragón, del día 30 de enero.

Recalcaba también Domínguez Lasierra su devoción a la Decana de Aragón, a la que estos días Ernesto Tamé andará ya rondando con Miguel Fleta, José Oto y Pilar Lorengar, por citar tres titulares de Tertulias musicales del Ateneo (los tres tuvieron el privilegio de cantar a la Virgen del Pilar en la Santa Capilla). Descanse en paz el caballero trovador Ernesto Tamé. Con nuestro afecto a su familia y un fuerte abrazo a su nietico Darío, y a su hermano Alejandro. Aconsejamos la lectura del artículo de Juan Domínguez Lasierra.

Fernando Solsona, presidente del Ateneo de Zaragoza